Y es que mientras los búhos descansamos de día los humanos van de arriba a abajo sin descansar, mucho ruido y pocos ululares decimos por aquí. De hecho a veces me pregunto si no extrañarán ésa sensación de meter el pico entre las alas, escondiendo la cabeza en un brazo mullidito y cómodo, como en una nube, cerrar los ojos y descansar.
Aunque pensándolo bien, prefiero que siga así. ¡No queremos que nos molesten de noche!